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EL JOVEN ECONOMISTA DE HARVARD QUE QUIERE VOLVER A CHILE A PONER PASIÓN POR LAS POLÍTICAS PÚBLICAS Print E-mail
Thursday, 27 November 2008 17:24
- Tiene 31 años. Muchos a su edad ni siquiera votan y son parte de la inercia del sistema, de la vida cómoda ya sin sueños. En el hijo de Miguel Kast se palpa energía por hacer cosas, por cambiar la brújula. Pide a los más viejos que pasen la posta, pero llama a los jóvenes a recibirla con responsabilidad y entusiasmo.
- En esta entrevista nos recuerda también a su padre y hace un breve análisis de la crisis económica mundial.


Felipe Kast tiene ímpetu e irradia una juventud plagada de ideales. Por ahora se está entrenando, como en una exigente pretemporada de un equipo grande previa Copa Libertadores. Cursa un doctorado en Harvard y quiere volver a Chile para concretar los años de academia, trabajando en políticas públicas y seguir el legado de su padre. En sus palabras hay un dejo de frustración por las nuevas generaciones apáticas y con menos pasión. Pide a los más viejos, del cual dice que hicieron mucho, que les pasen la pelota, pero también clama para que los que la reciban la sientan de verdad en su poder. En sus palabras también hay críticas a los políticos actuales, las peleas chicas y la falta de planificación para emprender ideas con visión de país.

Qué recuerdos tienes de tu padre a nivel personal

Tengo recuerdos que me trataba con mucho respeto. Me llamaba la atención la seriedad con la que les hablaba a los niños, como si uno entendiera. Y eso trato de inculcarles a mis hijos: esa comunicación profunda. La raíz de esto, según me cuentan, es que a él le encantaba conectarse con la gente. Le gustaba hablar en simple, pese a que era un economista que le tocaba ver cosas complicadas. Le encantaba juntarse con gente muy diversa. Era muy cercano a un niño.

Con el escaso tiempo que le tocaba dedicarle a la familia, me imagino que lo veías muy poco, ¿Cómo recuerdas esa situación?

Mi papá trataba de arreglárselas para vernos en los momentos que podía. Recuerdo que nos llevaba al campo. Tengo memoria de haber andado a caballo con él. También, un matrimonio que nos llevó- seguramente por compromiso-, porque no fuimos a la fiesta. Él se hacía el tiempo. Ahora sin lugar a dudas estaba poco en la casa y con eso no había nada qué hacer. Hay un costo asociado a la familia por lo que hizo. No hay un mundo de maravillas. No hay mundos perfectos: aquí el papá tuvo que optar por los asuntos públicos y la familia tuvo que verlo menos.

Ahora con el paso del tiempo, ¿Crees que te faltó más el padre? o ¿consideras esa ausencia como algo positivo de acorde a lo que hizo Miguel por el país?

Yo creo que en ese momento, con lo que se estaba viviendo, no había otra opción. En ese minuto estábamos experimetando cambios radicales y había mucho en juego, por ese lado lo encuentro bien. Aquí hay mérito de mi madre, bajo esa complicidad que tenían ambos, de entender que la difícil situación del momento ameritaba sacrificios y que esto no iba a durar para siempre.

Para muchos sorprende la juventud de tu padre y la gran responsabilidad que le tocó asumir en el gobierno de aquel entonces, ¿por qué crees que se dio esta situación?

A muchos jóvenes les dieron responsabilidades. Él no fue el único. Ahora desde muy chico, mi padre empezó a tomar responsabilidades. No le hacia asco a esa palabra. Él desde los 13 años, comenzó a trabajar en los veranos. Provenía de una familia muy sacrificada. Además, era muy bueno para trabajar en equipo y este punto- a esa edad- es muy importante, porque empiezan a asumir responsabilidades con más gente. Así era fácil designarle más tareas importantes, pues no estaba solo en ello.

Los últimos momentos de tu padre, ya en su enfermedad, cómo lo recuerdas, qué imágenes puedes guardar en tu memoria

Fueron momentos muy familiares, con mucho cariño de mucha gente. Me acuerdo del funeral, de la gente en la casa, del mundo popular, del amor de muchos. Recuerdo que le puse una estampa del niño Jesús en el ataúd que había comprado mi mamá en Bellavista. Pero lo que más recojo, es que nunca lo vimos angustiado o triste. Ahora de grande, eso cuesta un poco más entenderlo, porque es muy raro que alguien reaccionara así.

Y este tema de que tu papá quería ser santo, ¿cómo le ves tú ahora?

Él provenía de una familia muy religiosa, pero no hay que confundirse con el tema de querer ser santo. Esto significa (según la tradición de Schönsten) que al final del día uno tiene una tranquilidad única: paz. Es una santidad muy realista, no como el Padre Hurtado, sino que va con la paz y la conexión con la Virgen María. Querer ir al cielo, tener esperanza y ocupar las adversidades de la vida para reconciliar a mucha gente. Él en su enfermedad, llamó a muchas personas para este fin. Y recuerdo que le dijo (Miguel) a Alito Harberger en Washington cuando estaba en el hospital: “Alito hay que humanizar la economía” Tenía muy presente el alma de Chile como sociedad, como comunidad.

“Yo no sé cuántos hijos de los políticos actuales estarían orgullosos de sus padres”

Los jóvenes y la política, dos conceptos muy distanciados en la actualidad. Las cifras lo dicen todo: más de 3 millones de jóvenes con edad de votar no están inscritos en los registros electorales. Seguramente, si se hiciera un estudio de lectoría de las páginas políticas de los diarios, las cifras también serían lamentables. Este hecho es de suma preocupación para Felipe Kast, pero su ojo también apunta a los que sustentan el poder.

Con respecto a humanizar la economía, tú hablaste en la cena anual de la Fundación de la falta de pasión en la gente de hoy, ¿por qué observas esta situación?

Mi visión es que esa generación de mi padre luchó con una bandera muy común. Y, por ejemplo, me emocionó mucho- después de lo que le ocurrió a Alito- ver a De Castro a Fontaine como familia, como soldados. Esa generación tiene cosas muy lindas. Lo curioso es que la cena de la fundación permite que esa unión se realce, el problema es ¿qué pasa después de la comida?…Cuando la gente se va para sus casas, se pierde un poco esa situación, pues cada uno está en su mundo- y es natural que ello ocurra-, pero mi punto es que creo que hay un debe mutuo entre mi generación y la de ellos. Hay gente que sí tiene la misma pasión, como Lavín, Larroulet, Patricia Matte, que sí actúan con pasión, el tema está en que tenemos que tomarnos más en serio las urgencias y mi generación no lo está haciendo.

Y qué sería tomarse las cosas más en serio

Yo creo que hoy día la pauta en el relato político sigue siendo esta generación antigua y pienso que ese relato tiene que estar dirigido a nuestra generación y eso no está pasando. Entonces nuestra generación es – en parte- culpable, pues no tendríamos que esperar a que nos vengan a buscar; pero por otro lado, uno esperaría que esa bandera de las generaciones más antiguas sigan estando vigentes, y eso no está pasando, pues la siento un poco apagada. Y lo dije en su minuto, por ejemplo, la bandera de la Concertación- que en su momento fue muy válida-, está apagada también. Hoy día hay un vacío de pasión en todos los sectores.

¿Qué criticas le harías a la política actual, a quienes están en los poderes públicos, independiente de lo que ya has mencionado?

Hay que hacer dos dimensiones. La primera es que en Chile tenemos una política bastante más responsable y muy conectada entre sus actores y que le da bastante más estabilidad que otros países. Tenemos un mínimo muy bueno. Gente honesta en general. Ahora dicho eso, lo que me da decepción es la muy poca gente que se arriesgue y que haga que uno se sienta orgulloso de ellos. Yo, por ejemplo, me siento orgulloso de mi padre; yo no sé cuántos hijos de los políticos actuales podrán sentir lo mismo con tanta fuerza. Yo me siento orgulloso por lo que pelearon en esa época. Hoy día hay un poco de pasividad, poco fuego y escasa capacidad de trasmitir valores más profundos. Hay mucho de peleas poco arriesgadas, que a la gente no le interesa tanto. Falta contenido. Por ejemplo en el tema de la pobreza. Acá hay gente que nace pobre y tiene pocas posibilidades de movilidad. No nos podemos sentir orgulloso de eso.

Entrando el tema de la derrota contra la pobreza. Tú has mencionado, en varias de tus columnas, que para poder combatirla: la familia, la sociedad civil, el emprendimiento privado son elementos fundamentales y que la herramienta pública que debería hacerlo, como es el Mideplan, está en un cuarto lugar, ¿Ves alguna falencia en este ministerio?

Es muy difícil igualar con alguna política pública lo que hace la familia. En este sentido se tiene que hablar de una sociedad no solamente de derechos, sino de responsabilidades. Lo que pasa dentro de la familia es muy clave. Por lo mismo todas las organizaciones civiles como las ONG, El Hogar de Cristo, María Ayuda, que colaboran a la familia son fundamentales. Ahora bien, la educación es un gran cañón para apoyar a lo que pasa en la casa y este tema está deteriorado en la actualidad. No se ha avanzado lo que se debiese y estamos en un debe profundo. Mideplan está completamente transformado en un ministerio que está más orientado a administrar programas, que en pensar qué política social es la que necesita la gente, en evaluar, focalizar. No está al servicio de la presidencia- como lo estaba antes- para poder pensar bien lo que se debe hacer.

¿Hay un debe del Estado en este sentido?

Claramente. Hay una orgánica muy precaria y parcializada que no dialogan entre ellos. Cada ministerio trata de lucirse con su propio peso. No se está enfrentando el problema en forma integral y eso, obviamente, tiene consecuencias en la gente.

¿Cómo ves el tema de las cifras en cuanto a pobreza? Casen 2006, por un lado sitúa en un 13.7% a los pobres, por otra parte, un reciente estudio de Joaquín Lavín y Rodrigo Castro la estandariza en un 16,8%

Todos estos números van haciendo puntos. Hay una tendencia a querer tener una sola medición de la pobreza y ¡por qué¡ Hay que ir variando los diferentes supuestos y dimensiones. Caer en la pelea chica de números no es lo que se debe hacer, acá 2+2 no es 4.


SU VISIÓN DE LA CRISIS ECONÓMICA

¿Por qué crees que se originó esta crisis?, ¿Hubo malas legislaciones, dónde estuvo el centro del problema?

No está tan claro el tema en un ambiente todavía acalorado. Pero sí hay temas que salen a la luz. El gobierno de Estados Unidos en su minuto empezó a empujar créditos hipotecarios de baja calidad y fue a tal punto, que aquellos que prestaban plata con este riesgo sabían que no era tan así, porque tenían al gobierno de Estados Unidos detrás. Entonces- en el fondo- se metieron en un lío solos, pues incentivaron a que todos los norteamericanos tuvieran casa, trasformándose en un plus político muy importante, y el que administraba los créditos pedía plata a Europa, sabiendo el riesgo, pero con la seguridad que el Estado norteamericano estaba cubriendo. Bajo ese contexto no hubo problemas en generar los dineros. Allí, se gestó una verdadera burbuja. Esto fue aumentando y la especulación empezó a crecer.

Y qué opinas, por ejemplo, de lo que señaló la Presidenta Michelle Bachelet en la ONU, sobre la codicia.

Yo encuentro que ese tema es más antiguo que el hilo negro y la verdad que mucha gente perdió mucho dinero en esto.

Pero se criticaron los sueldos de estos inversionistas y los millones que se perdieron

Pero, ¡cómo vas a criticar los sueldos¡ Ahí, estás criticando la regulación de los gobiernos corporativos en las finanzas y eso está bien, pero esos cargos son muy complejos y tú pagas la productividad y si no lo haces lo pierdes (al ejecutivo). Entonces lo que se tiene que discutir es qué hay detrás de esos sueldos y que refleje realmente la productividad.

Ya se instaló el fantasma de la recesión mundial. Arnold Harberger señaló a este medio que la economía no se recuperaría antes de dos años: ¿Cuál es tu proyección al respecto?

La bolsa no va a estar deprimida por mucho tiempo. La bolsa es la primera que cae y la primera que sube. Ahora bien, no voy a rebatir lo que dijo Harberger, que a mí también me lo señaló en una cena. Solo hay que esperar cómo se den los acontecimientos.

¿Cómo han reaccionado los gobiernos ante esta crisis?

Me parece interesante lo que hizo Inglaterra al reaccionar muy rápido y dar una señal y limpiar el ambiente. Acabó con la ambigüedad. Rompió el hielo.

¿Cómo ves la discusión sobre las críticas al sistema de libre mercado?

Es sano que se discuta. Lo que complicado es cuando se empiezan a mezclar cosas. Y no hay que perder de vista que lo que hace falta no es más o menos regulación, sino que la adecuada. Hay que tener más cuidado con lo que se haga de aquí en adelante, revisar con más calma los historiales financieros.

¿Es muy exagerado comparar esta crisis con la gran depresión del 29, considerando que los grandes problemas sociales de esa situación vinieron 1 y 2 años después?

Creo que sí por dos motivos. Hoy entendemos más de la economía y vamos a reaccionar mejor. En los años 30 había poca información. Y segundo, hoy tenemos una economía más global lo que puede ayudar a que existan respuestas más coordinadas.

¿Cómo ves a Chile para enfrentar la crisis?

Sin duda nos va a golpear. Hay que ver el grado de flexibilidad de nuestra economía en tiempos de baja. Cuando hay periodos sostenidos de crecimiento se hacen políticas de acuerdo a ese escenario y no creo que tengamos muchas políticas regulatorias para el caso contrario. Ahora, la gran pregunta es si nos quedaremos cortos en liquidez y ahí vienen los aplausos a Andrés Velasco. Pudo aguantar presiones en su minuto sobre el gasto. Pero independiente de lo que haga o no haga el ministro, no se puede contrarrestar lo que pasa en el resto de los países. Y mi duda es sobre la economía real y cómo llegarán los efectos.

¿El empleo, por ejemplo?

Va afectar y la gran pregunta es por cuánto tiempo y ello depende mucho de la flexibilidad de nuestra economía.
SU FUTURO AL VOLVER A CHILE

Felipe Kast es una opinión legítima para hablarnos de la Fundación Miguel Kast. Se siente orgulloso de cómo puede aglutinar a la gente de la generación de su padre y piensa que la fundación tiene que continuar con la bandera de lucha en alto: “debe mantener esa lucha, la idea de un país con igualdad de oportunidades. Creo que lo ha hecho a lo largo de su historia. Y ahora lo que viene es una nueva generación, con nuevos ideales”, afirma.

Kast, en este aspecto- sobre la inclusión de nuevos rostros- cuenta que va a tener una participación, pero que ésta no va a ser protagónica, porque cree que corresponde que gente que no es de la familia debe estar más a dedicada en el trabajo. Pero, sostiene que cuando llegue a Chile estará presente en algún directorio o donde lo quieran invitar.

Felipe Kast quiere volver a trabajar en alguna universidad en políticas públicas y en la parte académica, podría ser en Libertad y Desarrollo-confiesa. Ante la pregunta sobre si piensa postularse a algún cargo representativo es categórico en afirmar que, por ahora, no está en su planes: “Yo candidato, por ningún motivo, yo pensando políticas públicas, todo el día”, finaliza.


Por Víctor Hugo Moreno