Ha partido el mejor amigo de Miguel Kast. La Fundación Kast lo siente y le duele perder a uno de sus mejores colaboradores. Miguel Kast y Ernesto Silva forjaron una firme y envidiable amistad primero en la Escuela de Economía de la PUC, reforzada en la estadía de ambos en la Universidad de Chicago (USA) y consolidada en ODEPLAN y en el servicio público al cual con tanto desprendimiento se esmeraron en servir. Ambos se apoyaban y complementaban en sus tareas cotidianas, sin embargo el factor común que simbolizaba esta gran unidad era el deseo de uno y otro de contribuir con energía y sentido de urgencia en desarrollar políticas públicas orientadas a la erradicación de la pobreza en nuestro país. Miguel era quien estuvo en la “primera línea”, Ernesto lo apoyaba desde la “trastienda” y esto no era casualidad, sino que era el reflejo del papel y la personalidad de Ernesto: no le interesaba ser protagonista, sino influir correctamente en la toma de decisiones, se preocupaba especialmente de no “adjudicarse los créditos”. Lo suyo no era el aplauso, lo suyo era colaborar en la conducción. Ernesto era exigente consigo mismo y exigente con los demás. Lo que se imponía para sí mismo también lo replicaba con quienes compartían su trabajo: la prolijidad, la claridad, la rigurosidad, fueron compañeras inseparables de su permanente energía y capacidad de emprender nuevas tareas. No era de los que improvisaban; primero hacía su análisis y después lo exponía con fundamentos, ganándose el respeto de todos. La prematura partida de su gran amigo Miguel, sin duda para él fue una gran tristeza y pérdida, pero al mismo tiempo un gran aliciente para profundizar en los propósitos asumidos. Percibió que la tarea no estaba finalizada y con la misma fuerza de siempre, instó a muchos que estábamos en el sector público a mantener vivo lo que fue siempre el gran objetivo de Miguel Kast: colaborar a través de políticas públicas a la erradicación de la pobreza en Chile. Por ello no extrañó que en las cercanías de la fecha de su fallecimiento , Ernesto ya estaba trabajando incansablemente por sentar las bases de lo que sería la Fundación Miguel Kast , cuyo principal objetivo es cooperar en las políticas públicas para erradicar la extrema pobreza en Chile . Con la misma energía que actuó junto a su querido amigo en el sector público, puso énfasis en las tareas que debía emprender la Fundación. Evaluación social de proyectos; análisis de la focalización y calidad sobre programas sociales específicos; discusión de políticas públicas, en síntesis proyectar a la Fundación como un referente en materia de políticas públicas sociales. En estos 28 años de la Fundación el sello personal de Ernesto estuvo siempre presente, en sus mas de diez años como Presidente y luego como Director, siempre con la urgencia, fuerza y emprendimiento que lo caracterizaron permitiendo con ello que la Fundación siga siendo considerada como un referente en materias relacionadas con temas de pobreza. Quienes conocimos y participamos con Ernesto en esta cruzada sentimos pena y dolor por su temprana partida, pero el recuerdo de su testimonio de vida por el prójimo nos dá la energía y fuerza para que la Fundación Miguel Kast siga aportando los mejores esfuerzos en beneficio de los mas desposeídos de nuestro país.
Miguel Bejide C. – Presidente Fundación Miguel Kast
Renato Peñafiel M. – Vicepresidente Fundación Miguel Kast

